El cadáver estaba bien conservado: en camiseta, calzoncillos, una herida en el cerebelo, otra en el cuello y otra en el pecho.
Se leía en el interior de la tapa del ataúd:
AQUI YACEN LOS RESTOS DEL DESGRACIADO C. SANTOS DEGOLLADO.—UN AMIGO SUYO.—SCHAFINO.
Los restos estuvieron expuestos en el Palacio Municipal.
El 21 se le hicieron suntuosas honras fúnebres en esta Capital.
La comitiva del entierro, en la que iba el Presidente de la República, recorrió el Portal de Mercaderes, Plateros y San Francisco.
En el centro de la Alameda, bajo una rotonda, se pronunciaron discursos.
El cadáver quedaría depositado en el Panteón de San Fernando, según la invitación del Gobierno del Distrito, que se hizo representar por el señor Pascual Miranda.
Después, á petición de la familia, los restos fueron sepultados en el Cementerio Británico, como en sagrado, para que no fuesen profanados.
El 2 de Noviembre de 1889, el señor Francisco Alatorre, empleado en la garita de la Tlaxpana y antiguo soldado del general Santos Degollado, visitó el Cementerio Británico.