México libre, declaró á Matamoros benemérito de la patria, y sus restos mortales se guardaron en la catedral de esta ciudad.

Vicente Riva Palacio.

MORELOS

I
EL VIAJERO

Era uno de los primeros días del mes de Octubre de 1810. El sol descendía lentamente en el horizonte, y sus rayos ardientes bañaban el bosque de ciruelos, entre el cual se levantan el humilde templo y las pobres y dispersas casitas que forman el pequeño pueblo de Nucupétaro.

Nucupétaro está situado en el Sur del Estado de Michoacán, en medio de esa inmensa cadena de montañas que no termina sino hasta las costas del Pacífico.

El pueblo está en medio de un bosque de árboles de ciruela; pero allí el calor excesivo hace á la tierra árida y triste, un sol abrasador seca las plantas, y apenas unos cuantos días, cuando las lluvias caen á torrentes, los campos se visten de verdura, y los árboles se cubren de hojas; después, los árboles no son sino esqueletos, y las llanuras y los montes presentan un aspecto tristísimo.

En Octubre, pues, la naturaleza no se ostentaba allí con sus encantos, un viento abrasador levantaba en las cañadas nubecillas de polvo, y el cielo, sin una sola nube, parecía velarse con una gasa que daba á su fondo azulado un tinte melancólico.

Delante de una de las casitas del pueblo, y á la sombra de un cobertizo de palma, se mecía indolentemente un hombre sentado en una hamaca.