LOS MARTIRES DE TACUBAYA

I

El huracán sombrío de las revoluciones arrastra á su paso los despojos de las sociedades, desquiciándolas y hundiéndolas en un abismo, tumba abierta al extravío humano!

El libro ensangrentado de nuestra historia es uno de aquellos monumentos terribles donde se ve la expiación y el castigo que deja caer la mano vengadora de Dios, sobre los pueblos á quienes azota la guerra fratricida.

Medio siglo de combates, de duelos, de asesinatos, han sembrado de tumbas el territorio de la República, y es, que al descarrilarse nuestra sociedad de la vía tenebrosa de la conquista, ha llevado en su paso á dos generaciones con el tren inmenso de sus costumbres, de su superstición y de sus creencias.

La Reforma ha pasado, como en todos los pueblos, sobre un campo de muerte; porque las sociedades antiguas se hunden en medio de la catástrofe.

Reaparece la sociedad moderna bajo la luz de la civilización y de la nueva idea, y sentada sobre los escombros ensangrentados, pasea su mirada en torno, y entonces la historia se escribe, y el gran libro de la experiencia llena sus páginas con el relato de los desastres.

Registramos hoy en las hojas del Libro Rojo la hecatombe más pavorosa que llenó de indignación al mundo civilizado, y determinó la caída de la usurpación armada.

He aquí el relato de ese hecho que pasa ya entre los romances populares con todas sus sombras é invencible horror.