—¡Ay Doña Luisa! ¿Cómo podrá lisonjearos ese amor que se consigue así?
—Aun cuando no sea mas de una hora que yo le llame mio; aun cuando despues me esperara el infierno, yo lo quiero.......
—Bien, voy á daros un elíxir; pero cuidad de que tome dos gotas todos los dias.
—¿Y en qué debe tomar esas gotas?
—En cualquiera cosa, tanto da que sea en agua, como en vino, como en pan, ó en una fruta.
—¿Y este licor es eficaz?
—Eficaz.
—Ah, gracias, gracias.
—Dadme ahora el nombre de ese hombre, por si viniere á consultarme en algo y ayudaros yo.
—Don Cesar de Villaclara.