—¿Al diablo?
—No, esto á Dios.
—Os lo juro; siempre vos con esos juramentos.
—Bueno, tomad la redomita; si no le hace efecto, será porque ella estará prevenida.
—Tan pronto la disculpa, tretas y engaños serán vuestros lo de la tal redomita.
—Quizá os le niegue si seguís así burlando.
—No, ya no burlo mas, dádmele.
—Tomad, y no olvideis lo prometido.
El Bachiller recibió el pomito igual al que la Sarmiento habia dado á Luisa, conteniendo un licor blanco y cristalino.
Cuando salieron del subterráneo, Martin preguntó á la bruja: