—Yo no entiendo bien esto, decia el Ahuizote, Doña Luisa me cuenta que el galan apenas le hizo caso, y él viene tan entusiasmado como nunca me lo hubiera yo figurado, es sin duda, que como las mugeres enamoradas son tan exigentes, ella queria que él hubiera hecho mil locuras; lo cierto de todo esto es, que ella me ha regalado una cadena y él una tumbaga, y apenas comenzamos.................

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Doña Blanca siguió muy preocupada en la tarde, y cerca de las oraciones oyó en la pieza anterior á la suya, un ligero altercado.

—¿Qué hay?—preguntó.

—La beata—contestó Doña Mencia—empeñada en entrar.

—Dejadla que pase—dijo Blanca, poniéndose encendida.

—Santas y buenas tardes—dijo Cleofas entrando.

—Así se las dé Dios—contestó Doña Mencia.

—Siéntese vd. madre—agregó Blanca.

Cleofas se sentó y comenzó á platicar de cosas indiferentes, pero la dueña no se salia, y Doña Blanca tenia miedo de quedarse sola con la beata.