—Esperad algo mas; estamos tan contentos.

—¿Sois feliz á mi lado, Luisa?

—Muchísimo.

—¿Y quisiérais no separaros de mí?

—Seria mi mayor ventura.

—Casaos conmigo.

—Que ocurrencia—dijo riéndose Luisa—¿y para qué? ¿No soy vuestra? ¿No os amo? ¿No me amais vos?

—Es decir que no pensais casaros otra vez.

—Nunca: ¿perder mi libertad?

—¿Con nadie?