—Pero os juro que le costará caro, ¿me ayudareis?
—Tanto mas, cuanto que necesito yo de vuestra ayuda para un caso igual.
—¿Cómo?—dijo Don Alonso inquieto.
—He descubierto que Doña Blanca mi hermana tiene un amante.
—¡Un amante!—esclamó Don Alonso, temiendo que se tratara de él.
—Un amante, sí, que se entiende con ella por medio de la beata Cleofas, ya sabeis, la que os vendió en el negocio de la fundacion.
—Don Alonso creyó que todo se habia descubierto, y palideció espantosamente. Mejía era un hombre cuya enemistad podia temerse.
—Pero ¿cómo sabeis?
—Vuestra hermana Doña Beatriz protejia estos amores, así como el Oidor.
Pero ¿quién es el amante?