—Señora, buenas noches—dijo Don Pedro.

—Así se las dé Dios á su señoría—contestó la vieja.

—¿Os acordais de mí?

—Su señoría es mi amo Don Pedro de Mejía que.........

—Bien, vengo á proponeros un negocio.

—Mande su señoría.

—Podéis ganar en él mucho dinero.

—Dígame su señoría.

—Se trata de robarse una dama.........

—Yo no entiendo en esas cosas.........