—Ea, callad, se trata de robarse una dama que está depositada en palacio para casarse.
—Ya, Doña Beatriz de Rivera.........
—La misma, ¿quién os lo dijo?
—Nadie, yo lo adivino.
—Bien, ojala tan astuta seais para lo que voy á confiaros; se trata de robarse á Doña Beatriz.
—¿Para vos?
—No, para su hermano mismo.
—Es decir, quiere mi señor Don Alonso impedir á todo trance la boda.
—Cabalmente, y como Doña Beatriz no sale de palacio, es fuerza que vos entreis allí y la hagais salir con algun engaño.
—Empresa dificil me encargais.