—Si teneis fe en mí, dejadme hacer y nada temais.
—Quiere decir que debo consultaros el modo de deshacerme del Oidor, supuesto que Doña Beatriz no tiene mas impedimento para ser mia que su compromiso con Don Fernando.
—Exactamente; pero sin dar á entender que hemos hablado nada de este negocio.
—Ya se deja entender.
—Entonces retiraos, y venid á las once.
Mejía se alejó, y la vieja se quedó en espera de Martin, á quien habia citado para aquella noche.
A las diez se presentó el Bachiller.
—Creí que no veniaís—dijo la vieja.
—¿Falto yo acaso á mi palabra nunca?—contestó Garatuza.
—¿Me habeis traido lo que os encargué?