Presentacion estaba mas adelantado cada dia, y por fin se atrevió una vez á hablar á Luisa. Luisa no deseaba otra cosa, y sin sentirlo, el pobre indígena quedó completamente prisionero de la astuta mulata.

Luisa no pensaba sino en escapar del lado de Arellano, pero llevándose la promesa de matrimonio de Mejía que Arellano tenia encerrada en una de sus cajas.

Para lograr esto era necesario astucia y perseverancia, y Luisa, como todas las personas de resoluciones firmes, contaba con la perseverancia.

Don Cárlos habia hecho trasportar á la casa de la Estrella, todos los muebles y el equipaje de Luisa, y ella en uno de sus baules logró encontrar algunos restos de los polvos de la Sarmiento. Entonces sí se consideró libre.

—Presentacion—dijo un dia al jardinero—¿y si yo me quisiera salir contigo, tendrias valor para llevarme?

—¿Por qué no?—dijo Presentacion temblando de placer—cuando querais, pero es necesario preparar caballos.........

—No, mejor es un coche, que mi deseo es entrar á México.

—¿Pues para cuándo lo disponeis?

—Para pasado mañana en la noche.

—Bueno.