—No Don Alonso, por prudencia. Oíd lo que ha pasado con ella.........

. . . . . . . .

—Por mi fé que la cosa está mas séria de lo que yo creia, dijo Don Alonso despues de escuchar la relacion de Don Pedro—y lo peor del caso es, que segun se ve, esa muger sabe cuanto ha pasado y nos puede envolver á los dos en la misma ruina.

—Así es en efecto—dijo Don Pedro—por eso es que ahora mas que nunca debemos disponernos á combatirla.

—Quizá no haya, mas medio que condescender con ella, y despues mirar como nos libramos de su presencia.

—Eso será para el último caso, mientras probaremos á vencerla, mañana la he citado para vuestra, casa y me ha prometido llevar el documento: si pudiéramos disponer las cosas de manera que nos apoderásemos de su persona, le quitariamos ese documento y luego.........

—Pero, ¿suponeis que ella no sospecha ya que se trata de tenderle una celada?

—No, nada sospecha, os lo aseguro.

—Entonces prepararé las cosas de manera que si hubiese necesidad del rigor.........

—Eso es, eso es.........