—¿A qué hora es la cita?

—A las ocho de la noche.

—Os esperaré.

. . . . . . . .

. . . . . . . .

Luisa seguida siempre del Ahuizote llegó á la casa de la bruja.

—¿Qué tal?—dijo la Sarmiento al verles entrar.

—Así, así—contestó con indiferencia Luisa—me ha citado Don Pedro para mañana en la noche, y espero que allí se arreglará todo.

—¿Para dónde os citó?

—Para la calle de la Celada, á las ocho, y me encargó que no deje de llevar el documento.