—Luisa, entregad ese documento—dijo Don Alonso—ó nos obligareis á usar de la fuerza.

—¿Creeis que tendré miedo á los asesinos de Don Fernando de Quesada?

—Luisa—dijo Don Pedro.

—Teodoro—gritó Don Alonso.

—Entrad—dijo Luisa al mismo tiempo, dirigiéndose á la puerta.

Don Pedro y Don Alonso retrocedieron espantados, al ver entrar por la puerta de la antesala á tres hombres con puñales.

Luisa á su turno cobró valor y se dirigió sobre ellos.

—Don Pedro—dijo Luisa—ya veis que mal os ha..........

La palabra de Luisa se heló en sus labios. Teodoro mudo y sombrío con los brazos cruzados les contemplaba.