El Ahuizote le miró con estrañeza, pero Luisa le reconoció al punto.

—¿Por qué me seguís, qué pretendeis de mí?—le preguntó.

—Quiero hablar con vos á solas—dijo Teodoro.

—Entrad.

La Sarmiento que esperaba, se retiró al interior de la casa con el Ahuizote para dejar en completa libertad á Luisa y á Teodoro.

—Ya estamos solos—dijo ella—¿qué quereis?

—Quiero que me digais, cuanto habeis alcanzado á saber acerca de la muerte de Don Fernando de Quesada.

—Os lo diré.

—¿Quién le mató?

—El Bachiller Martin de Villavicencio Salazar.