—¡Cómo! ¿Olvidais que el Bachiller puede de un dia al otro averiguar lo que aconteció con el Oidor, y tornarse en vuestro enemigo, y haceros él solo mas perjuicio que todos los familiares de la Inquisicion, si es que no le acompañen ellos entonces para perjudicaros tambien?
—Pero eso está largo.
—No tanto, que el negro que sabe tambien graves secretos mios, trae el objeto de hacer causa común con el Bachiller, para perseguir á los que prepararon la muerte de Don Fernando; y ese negro sabe mas cosas de las que vos podeis suponeros: os lo aseguro, y en cuanto hablen los dos dejan todo mas delgado que un pelo, y témome que si vos acabais en la hoguera, yo corro peligro de no salir muy bien librada.
—Entonces ¿para qué me habeis hecho juntarlos?
—Porque juntos es mas fácil saber qué hacemos con los dos.
—Os comprendo, ¿pero qué podemos dos mugeres? ¿Será necesario llamar al Ahuizote?
—No, mirad, ¿tiene llave la entrada del subterráneo?
—Sí, y muy fuerte.
—¿Y tiene otra salida?
—No.