—Vamos pronto, señora—dijo con altivez el mayordomo, retirándose un poco para que Luisa no se apoyase en él.

Llegaron al zaguan de la calle que abrió el mismo Tirol. Luisa se detuvo un momento, pero el mayordomo la empujó hasta afuera con tal violencia, que fué tropezando hasta la mitad de la calle.

Desde allí se descubrian los balcones de la que estaba dispuesta recámara nupcial, profusamente iluminada.

Luisa estaba sola en medio de la noche, en una calle desierta, y vestida de baile y cubierta de joyas.

Entonces le volvió su antigua resolucion, miró á los balcones por última vez y echó á andar esclamando con una voz ronca.

—Yo me vengaré.........

A los dos dias de este acontecimiento tomaba solemnemente el hábito de novicia en el convento de Santa Teresa, Doña Blanca de Mejía.

LIBRO TERCERO.
MONJA Y CASADA

I.
De lo que habia acontecido en la Nueva España desde el dia que dejamos esta historia hasta el dia en que volvemos á tomarla.

ESTAMOS en el año de 1623.