Ni una sílaba hemos querido borrar de las fórmulas, ni de la intrincada clavícula de Salomon, para dar una completa idea de los conjuros y de los pactos.

Arellano permaneció mucho tiempo entregado á sus estudios, cuando unos golpes terribles aplicados en el zaguan de la casa, le hicieron volver á la vida real.

Se abrió la puerta y Arellano oyó en las baldosas del patio el ruido de un caballo herrado y la voz de un hombre que preguntaba:

—¿Aún no dormirá su señoría, Don Cárlos de Arellano?

V.
La compañía del Bachiller Martin Garatuza comienza á tomar cartas en los negocios políticos.

MARTIN salió de la casa del Arzobispo y se dirijió á la de nuestro viejo conocido Teodoro.

Teodoro libre por la voluntad de Doña Beatriz y rico con el dinero de Don José de Abalabide, vivia cerca de la traza, pero fuera de ella, por el rumbo de San Hipólito, que era donde desde el principio comenzaron á fundarse algunas casas de campo.

Teodoro vivia completamente tranquilo y tenia ya dos hijos; nada habia interrumpido por mucho tiempo su quietud y le consideraban todos los negros libres como su protector y su jefe; allí ocurrian en cualquiera desgracia y estaban seguros de ser socorridos.

Pero la jente negra que habia libre en la Nueva España era muy inquieta y daba constantemente grandes escándalos, teniendo en alarma las ciudades, y por eso el marqués de Gelves dictó severas providencias contra ellos; desde entonces su disgusto fué cada dia en aumento, y todos ocurrian con sus quejas á Teodoro. Martin que sabia esto, comprendió que la conquista del antiguo esclavo de Doña Beatriz era el primero y mas importante de los trabajos que tenia que emprender para conseguir aquella sublevacion que anhelaban el Arzobispo y la Audiencia.

Cuando Garatuza llegó á la casa, Teodoro en el jardin seguido de sus hijitos regaba y componia unas plantas, su muger cosiendo bajo un emparrado les miraba con un placer indecible de cuando en cuando.