—¿Quién es Doña Cleofitas?—preguntó Sor Blanca.

—Una señora pobrecita, muy fea, que vive solita, aquí adelante.

—¿Me recibirá?

—Cómo no; vamos, que no quiero que me regañe mi padre.

Sor Blanca siguió al niño, y llegaron á una accesoria pobre, pero que estaba ya abierta, á pesar de ser tan temprano.

Una muger muy vieja, y con el aire de limosnera barria el interior.

—Esta es—dijo el muchacho, y ya me voy, y sin esperar mas, echó á correr.

—¿Qué se os ofrece?—preguntó la muger á Sor Blanca.

—Que me ampareis, que me deis un asilo en vuestra casa; un rincon......

—Soy muy pobre—contestó la vieja.