Por su parte el hombre que estaba frente á la casa, se puso en guardia al ver acercarse á Villaclara.

—¿Quién va?—preguntó el hombre.

—¿Su Excelencia aquí?—contestó Villaclara descubriéndose.

—Callad, Don Cesar, que no seria prudente que nadie me conociera—dijo el virey.

—¿Ha descubierto algo esta noche V. E.?

—Nada, á pesar de que se descubre luz, las ventanas han permanecido cerradas; ¿y vos habeis alcanzado algo?

—Nada tampoco, toda la tarde he permanecido por aquí.

—¿Y qué pensabais hacer ahora?

—Venia á continuar mis rondas hasta descubrir algo.

—Bien, entonces quedaos, que yo tengo que hacer en palacio.