—Urgente es la medida.

—En ese caso..................

—Si su Señoría gusta—dijo Don Melchor—puede pasar al inmediato aposento, que está enteramente solo.

—Me parece—contestó el Arzobispo, dirijiéndose al otro aposento seguido de Luisa.

El prelado se colocó en un sitial, y Luisa tomó asiento á su lado.

—Comenzad—dijo gravemente el Arzobispo.

—Pues sabrá S. S. I., que Don Pedro de Mejía tiene ó mas bien tenia una hermana en el convento de Santa Teresa, llamádose Blanca.

—Sí, eso es, Sor Blanca la que se fugó dias pasados; ya caigo.

—Aun hay mas, Sor Blanca tenia antes de entrar al convento amores con Don Cesar de Villaclara.

—¡Hum!—hizo el prelado, que comenzaba á maliciar de lo que se trataba.