—Sor Blanca fugada del convento, ha encontrado á Don Cesar y han vuelto á entablar sus relaciones, y él la tiene ya viviendo como su muger.
—¿Pero adonde?
—Eso es lo que le toca averiguar á la justicia.
—Mañana mismo dictaré mis órdenes.........
—Permitame su Ilustrísima, que le diga que todo eso vendria mejor de la inquisicion y no tendria el carácter de persecucion de partido.
—En efecto, y la cosa tanto mas llana es, cuanto que el inquisidor mayor es grande amigo mio, y conseguiré que mañana mismo se publiquen los edictos contra la hermana de Mejía y contra el tal Don Cesar.
—¿Parece bien á su Ilustrísima?
—Perfectamente, mañana se publicarán los edictos, ó á mas tardar pasado mañana.
—Y si algo sé yo de nuevo, avisaré á su Ilustrísima.
El Arzobispo y Luisa salieron del aposento á cual mas alegre.