Y no pudo escucharse mas, porque se alejaban.

—Esta no es la justicia ordinaria—dijo Teodoro.

—Nó—contestó Martin.—La inquisicion que tambien ha tomado parte, segun parece, vamos á ver.

—Nó, esperemos un poco mas.

Y despues de estar en acecho cerca de una hora, y mirando que nadie se movia, se decidieron uno en pos de otro á entrar á la casa....................

Por mas que Teodoro procuró buscar á Don Cesar no le fué posible encontrarle.

Teodoro no podia salir libremente á la calle, por temor de ser conocido y aprehendido.

Don Cesar en aquellos dias de alarma, no podia separarse del virey, la amistad le obligaba á no abandonarle ni un momento. Allí supo que el virey habia encargado la prision de Teodoro, del cual ademas de lo muy conocido que era en México, se dieron á los alcaldes señas muy especiales. Teodoro era reputado como el gefe de toda la gente de color, adicto y comprometido en la causa del Arzobispo y muy á propósito para causar una sedicion.

Una de las noches en que el virey salia á rondar y que era precisamente la del 10 de Enero, Teodoro salió tambien en busca de Don Cesar.

La casualidad ó la desgracia hizo que el virey descubriese á Teodoro en una de las calles, y que á pocos pasos encontrase una ronda.