Luisa conoció inmediatamente á Don Pedro de Vergara y se arrojó á sus pies.
—Señor, señor, amparadme, defendedme; me pasa una cosa espantosa, de la que no hay ejemplo.
—Álzate hijo mió—dijo con venevolencia el licenciado Vergara—¿qué quieres? ¿qué te pasa?
—Señor, ¿no me reconoceis? yo soy Luisa, Luisa la esposa de Don Melchor Perez de Varais..........
—Pero hombre como puedes tu ser la esposa de Don Melchor.
—Señor, soy muger, no sé lo que me ha pasado pero soy Luisa, señor.
—¿Tú eres muger?—dijo sonriéndose el licenciado Vergara.
—Os lo juro señor—contestó con desesperacion Luisa.
El licenciado seguia sonriendo.
—Mirad—dijo ella de repente y en un rato de desesperacion abriendo su ropilla y mostrando al licenciado su seno desnudo ¿dudais aún?