—¿Qué?

—Infinitos ejemplos nos citan los autores de éstas trasformaciones, Marcelino Donato en su historia de cosas maravillosas, y Ponsan en su libro de cosas celestiales, hablan de la muger de un pescador que á los catorce años de casada, se trasformó en hombre, y de otra que habiendo tenido un hijo se tornó en hombre despues.

Miguel de Montano nos habla de Magdalena Muñoz, monja en la ciudad de Húbeda, y otros mil ejemplos de esta clase; ahora el diablo puede tambien hacer aquellas trasformaciones de blanco en negro aun en los mismos cabellos como lo enseñan Aulo Gelio y otros, de lo cual estoy muy dispuesto á deciros: que supuesto el prodigio y la maravilla que me contais, no sabria yo hasta examinar detenidamente á la negrilla, á quien haceis referencia, si tiene conocimientos de ajenos secretos ó si ha desfigurado su natural persona para tomar ajena representacion. En todo caso, negocio es este en el que manifiestamente tiene que estar mezclado el demonio, que ni por causas naturales, ni con la divina intervencion, pudo haberse verificado cosa que tanto repugna á la armonía de los universales efectos, y debeis enviar á esa muger á este Santo Tribunal.

Edificados salieron Don Melchor Perez de Varais y el licenciado Vergara con la respuesta del inquisidor, y dispuestos por no gravar su conciencia á hacer que aquella misma noche trasladasen á Luisa á las cárceles del Santo Oficio, para dejarla entregada al brazo de su justicia.

Aquella misma noche al paso que por un lado llegaba Luisa conducida á la inquisicion por órden del Capitan general, entraba por otro á las mismas cárceles, Don Cesar á quien se habia perseguido y aprehendido de órden tambien del Santo Oficio, por complicidad en la causa de Sor Blanca.

La inquisicion tenia un modo de sustanciar los juicios tan enteramente contrario al de los tiempos modernos, que en vano por lo que vemos ahora, quisieramos juzgar de lo que pasaba entonces. A los complices de un mismo delito, se les juzgaba separadamente, de tal manera, que cada uno de ellos tenia su causa particular; se procedia contra un hombre por cualquier denuncia, aun cuando esta fuese hecha en un anónimo. El acusado ni conocia á sus acusadores, ni á los testigos que deponian contra él, ni tenia la libertad de la defensa, si negaba, la cuestion del tormento le haria confesar, á no ser que prefiriese morir en la tortura, porque á pesar de que todos los autores que servian de norma en sus juicios á los inquisidores, opinaban, que el que resistia la prueba del tormento sin confesar, debia ser absuelto, no por eso se llevaba esto á efecto, sino que acumulándose una á otra tortura, llegaba al fin el momento en que ó la víctima espiraba por la fuerza de los dolores, ó incapaz ya de resistir, confesaba prefiriendo consumirse en la hoguera á seguir sosteniendo aquellos bárbaros combates entre el dolor y la conciencia.

El Tribunal de la inquisicion, llegó hasta el grado de arrojar á los reos á profundos estanques metidos en un saco, y atados á una gran piedra, y declarando, que el que se hundia y se ahogaba era culpable.

El mas leve indicio, la menor sospecha, bastaba para prender á un hombre, y para hacerle atormentar hasta que confesara, y el silencio se tenia por confesion y era algunas veces el principal motivo para aplicar la tortura.

El mundo debe al Papa Inocencio III la creacion de este Tribunal en 1216, cuyo primer inquisidor fué Santo Domingo de Guzman, y México en el año de 1571 recibió del cardenal Espinosa, inquisidor general de España esa institucion, siendo primer inquisidor Don Pedro Moya de Contreras, que fué despues Arzobispo de México.

La inquisicion tomaba como modelo de sus juicios, y con arreglo á eso procedia, del juicio que, segun ellos, formó Dios contra Adan y Eva, y así lo probaba con mil copias de razones Don Luis de Páramo Boroxense, Arcediano y canónigo de la santa iglesia de Leon é inquisidor del reino de Sicilia, cuyo libro gozaba de gran crédito y servia como de texto para la resolucion de grandes dudas.