—¿Cuándo me llevais?

—Esta noche.

—¿Cómo la otra ocasion?

—Así.

En la noche Teodoro estuvo puntual: al pasar por la espalda de la cárcel del Santo Oficio, Santiago dijo á Teodoro:

—Mirad—del otro lado de esta acequia está la atargea que os dije, y detrás de ese muro, sin estar dividido de la calle mas que por el mismo muro, están arriba los calabozos de tu muger y de la muda, y abajo el de Don Cesar.

Teodoro marcó perfectamente el lugar; conoció que lo que Santiago queria era enseñarle todo aquello indirectamente, y que él pudiese sin comprometerse, salvar á su muger.

Entraron sin dificultad hasta la prision de Don Cesar, y Santiago dejó á Teodoro solo con él.

—Don Cesar—dijo Teodoro.

—Teodoro, ¿vos aquí?