Don Melchor se encerró en un aposento y la vieja comenzó sus curaciones.

XIX.
En que se continúa la materia del anterior.

LOS que condujeron á Don Melchor, que como el lector habrá comprendido eran enviados por el licenciado Vergara de acuerdo con la inquisicion, enviaron en la misma noche parte de todo lo acontecido al licenciado.

Uno de ellos fué en persona para dar noticia de cuanto habia ocurrido, y con objeto de consultarle sobre algunas dudas.

El licenciado Vergara quedó sumamente complacido.

—¿Conque no hicieron ninguna resistencia?—preguntó.

—No señor, cayeron como unos pajaritos.

—Mas vale así, que á fé que hubiera yo sentido cualquier desgracia, cuando solo se trata de detener unos días á Don Melchor sin causarle daño.

—¿Y dígame V. E. qué se hace con una señora enferma que venia con su señoría?

—¿Una señora?