—Sí: figuraos, señora, que por allá arriba pasa una vereda que apenas es transitable, pues yo no sé que iba haciendo este pobre negro, quizá borracho, porque se desprendió de allá arriba y vino rodando hasta que cayó en el arroyo..............

Apenas Blanca conservaba una idea vaga de la caida de Teodoro, pero se figuró luego que seria él.

—¿Y en dónde está? ¿Se murió?

—No, no murió, casi estaba exánime; pero le recojí, le asistí muy bien, y aunque no puede decirse que está salvado, sí hay ya mucha esperanza.

—¿Pero á dónde está?

—Por allá adentro, ¿quereis verle?

—Sí, sí.

—Bien, ¿podeis andar algo? Apoyaos en mi hombro y vamos.

Blanca se paró con inmensas dificultades, y sosteniéndose de la vieja comenzó á andar.

—Figuraos—decia la anciana—que yo curo á todos los que andan huyendo de la justicia, y hasta ahora ni uno me han pizcado. ¿Se tendrá confianza en que no os encuentren á vos?