—Convenido, pero cómo hacer para que ella no se resista.

—Sáquela yo de aquí, y lo demas corre de mi cuenta.

—Pero ¿y para que salga?

—O con engaños, ó la emborrachais, que es fácil.

—Nunca toma ni un trago.

—Si no es fuerza que sea con vino, con teloatzin, con mariguana, con cualquiera yerba.

—Convenido, pero me dais no quinientos sino seiscientos; sé que estais muy rico.

—Tendreis los seiscientos, que en el precio no paro para cumplir un antojo; ¿y cuándo?

—Mañana en la noche.

—Vengo de seguro.