—¿Y de éste, qué dispone su señoría?
—Lo veremos.
Un lacayo trajo un candil.
—No lo conozco—dijo Martin.
—Yo sí—agregó el Oidor,—y sobre todo por la librea. Es un paje de la casa de Don Pedro de Mejía; por mi fé que no perdona mi señor Don Alonso medio de oponerse á la fundacion.
—¿Creeis?
—Estoy seguro.
—Encargaos de ese hombre—dijo á sus criados Don Fernando, y subid vosotros conmigo—agregó dirigiéndose á Martin y á Teodoro.
X.
Lo que habia visto y sabido el Bachiller en la casa de la Sarmiento.
LA Sarmiento guiaba alumbrando á Martin en el subterráneo; en el fondo de la segunda bóveda habia una mesa cubierta con una bayeta negra, vieja, y llena de manchas y de agujeros.