—Bien, no os incomodeis, y dejemos esa conversacion. ¿Qué tal os sentís hoy?
—Cada dia mejor, gracias á vos.
—Muy pronto estareis completamente buena, con una bebida que voy á daros esta noche, y que os hará descansar mucho.
—Tomaré lo que querais, que bien sé lo que son vuestras medicinas.
—Voy á prepararla desde ahora.
La vieja estuvo toda la mañana hirviendo yerbas y probando los cocimientos hasta que pareció quedar satisfecha.
A cosa de las diez de la noche se llegó á Blanca llevándole una taza con una bebida.
—Tomad—dijo—y recojeos para que os haga provecho.
Doña Blanca bebió sin desconfianza todo el contenido.
—Está muy amargo—dijo.