—¿Quereis decirme—le preguntó—quién estaba ahí?

—Fué Guzman, un amigo mio—contestó descaradamente la vieja—que vino por esa muchacha conocida vuestra.

—¿Por quién?—preguntó Teodoro incorporándose espantado.

—Por esa muchachita que estaba aquí.

—¿Por Doña Blanca?

—Sí—contestó la vieja.

—¿Y ella qué hizo?—dijo Teodoro cada vez mas asombrado.

—¿Qué habia de hacer? irse con él.

—¡Irse con él! ¿Pero cómo?

—¿Cómo? Muy alegre y muy contenta.