—¿Qué nuevas traes? ¿Qué te ha dicho el rey para mí?
—Que le espere tu grandeza aquí, donde se encargará del mando del ejército. El rey llegará a la villa de hoy a mañana, a más tardar.
Esta noticia se divulgó con la misma velocidad que la primera.
El conde de Haro, que se hallaba también en aquella reunión, se acercó al judío y le dijo, separándolo de allí:
—Dime, ¿qué noticias traes de Burgos?
—Que el rey llegará muy pronto a esta villa.
—Poco me importa eso. Yo deseo saber...
—¿De Piedad?... ¡Oh, grandes cosas..., muy grandes, magnánimo señor!
—No me has comprendido —repuso el conde golpeando la tierra con su pie derecho.
—Explícate, gran señor, habla más claro.