El infante don Juan y Aben-Ahlamar
—La necesito.
—En hora buena.
—Esta misma noche ha de venir con nosotros a Castrojeriz.
—¡Diablo!, y ¿cómo te vas a componer, señor?
—Tú te encargarás de esa comisión.
—¿Yo, el médico de su alteza el rey de Castilla y León?
—¡Toma, miserable! —dijo el armado, pasando de sus manos a las del judío una bolsa repleta de dinero.
—No era mi ánimo...