—Caudillo de Morne-Rouge, ¿qué te conduce a este lugar?

Bug-Jargal respondió:

—Vengo a dar órdenes a mis hermanos.

—En efecto—dijo el enano con rabia reconcentrada—, negros de Morne-Rouge son los que hay aquí. Mas ¿con qué derecho—añadió—vienes a dictar órdenes sobre mi prisionero?

El caudillo repitió:

—Yo soy Bug-Jargal.

Y los negros golpearon con sus frentes el pavimento.

—Bug-Jargal—repuso Habibrah—no puede deshacer lo que Biassou dispone. Biassou me ha regalado este blanco; yo quiero que muera, y morirá. Vosotros—dijo volviéndose a los negros—obedecedme. Lanzadle en el abismo.

A la voz poderosa del obí se incorporaron los negros y dieron un paso adelante; en aquel instante vi segura la muerte.

—¡Soltad al preso!—exclamó Bug-Jargal.