D. Matías.—Solimán también le hace sombra.
D. García.—¡Lutero, Solimán, Neptuno, el diablo y Júpiter! ¿Qué nos importa eso? Las mujeres, las máscaras, la broma...
D. Sancho.—Esto es lo esencial.
D. Ricardo.—Tiene razón Garci Suárez. Yo no soy el mismo en día de fiesta... en poniéndome una máscara, parece que me pongo otra cabeza.
D. Sancho (Bajo á don Matías.)—¿Por qué no serán todos días de fiesta?
D. Francisco (Indicando la puerta de la derecha.)—¿No es esa la habitación de los desposados?
D. García.—Sí. Y pronto los veremos venir.
D. Francisco.—¿Vendrán?
D. García.—Sin duda.
D. Francisco.—Tanto mejor. La novia es bellísima.