¡He aquí lo que viene á hacer con mi felicidad! ¡He aquí el dedo fatal que brilla en la pared! ¡Oh! ¡Con qué crueldad se burla de mí el destino! (Cae en profunda y tormentosa reflexión. Después se desvía bruscamente.) ¡Y bien!... Pero todo calla... No veo venir á nadie... ¡Si me hubiera engañado!...

(El máscara del dominó negro aparece en el fondo. Hernani se detiene petrificado.)

ESCENA V

HERNANI, el MÁSCARA

El Máscara.—«Suceda lo que quiera, siempre que á bien lo tengáis, en cualquier lugar y á cualquiera hora, si creéis que es llegada la de mi muerte, no tenéis más que tocar el cuerno y yo mismo acudiré á ponerme en vuestro poder.» Este pacto tuvo á los muertos por testigos. Ahora bien. ¿Estás dispuesto?

Hernani (Aparte.)—¡Es él!

El Máscara.—Vengo á tu palacio á decirte que ha llegado la hora y veo que acudes tarde.

Hernani.—Bien. ¿Qué quieres? ¿Qué vas á hacer de mí? Habla.

El Máscara.—Puedes elegir entre el puñal y el veneno. Traigo lo necesario. Partiremos los dos.

Hernani.—En buen hora.