El Máscara.—No, no es más que un perjurio, un sacrilegio.

Hernani.—¡Señor duque!

El Máscara.—Puesto que los primogénitos de las familias castellanas toman á juego el juramento, y faltan á él tan livianamente, adiós. (Da un paso para retirarse.)

Hernani.—Espera; no te vayas tan pronto.

El Máscara.—Entonces...

Hernani.—¡Viejo desalmado! (Toma el pomo.) ¡Perseguirme así hasta las puertas del cielo!...

(Vuelve Sol sin ver al encubierto, de pié junto á la escalera del fondo.)

ESCENA VI

Los mismos, DOÑA SOL

D.ª Sol.—No he podido encontrar la caja.