30 Noviembre 1832.


El autor, como había prometido, llevó el acto arbitrario del gobierno á los tribunales. La causa se vió el 19 de Diciembre en audiencia pública ante el Tribunal de comercio. Á la hora en que escribimos no se ha dictado aún la sentencia; pero el autor cuenta con jueces íntegros, que son jurados al mismo tiempo que jueces, y no querrán desmentir sus honrados antecedentes.

El autor tiene el gusto de insertar en esta edición del drama prohibido su defensa íntegra, tal como la ha pronunciado, y celebra la ocasión que se le ofrece para dar las gracias y felicitar otra vez más en voz alta á Mr. Odilon Barrot, cuya hermosa improvisación, lúcida y grave en la exposición de hechos, vehemente y magnífica en la réplica, causó en el Tribunal y en el público aquella profunda impresión que la palabra del célebre orador produce donde quiera que resuena. El autor se complace también en dar las gracias al público, al público inmenso que llenaba las vastas salas de la Bolsa; público que había acudido en tropel, no á un simple debate comercial y privado, sino á presenciar la causa de la libertad contra la opresión; público al que algunos periódicos, muy dignos por otra parte, han reprochado, sin razón á nuestro juicio, tumultos inseparables de toda multitud, siempre mal hallada cuando es demasiado numerosa, y que han ocurrido siempre en ocasiones semejantes y muy especialmente en las últimas causas políticas y célebres de la restauración; público desinteresado y leal, á quien ciertos periódicos mercenarios han insultado por haber recibido con murmullos de reprobación la apología oficial del acto atentatorio del gobierno, y con aplausos las declaraciones del autor cuando reclamaba firmemente en presencia de todos la emancipación del pensamiento. En general es de desear sin duda que la justicia de los tribunales sea lo menos posible turbada por manifestaciones exteriores de aprobación ó desaprobación; sin embargo, acaso no hay causa política en que se haya podido guardar esta reserva; y en la ocasión actual, como se trataba de un acto importante en la carrera de un ciudadano, el autor pone entre los más preciosos recuerdos de su vida las entusiastas muestras de simpatía que prestaron tanta autoridad á su palabra, tan poco valiosa de suyo, dándole el pavoroso carácter de una reclamación general. Nunca olvidará los testimonios de afecto y de favor que esa multitud inteligente y amiga de todas las ideas de honor é independencia, le prodigó generosamente antes y después del acto y en la misma audiencia. Con semejantes estímulos, imposible es que el arte no se mantenga imperturbable en la doble vía de la libertad literaria y de la libertad política.

París, 21 de Diciembre de 1832.

DISCURSO

PRONUNCIADO

Por Víctor Hugo

EL 19 DICIEMBRE 1832