Pardaillan.—No le teme tanto su mujer.

Marot.—Eso es lo que le espanta.

Gordes.—No tenéis razón, Cossé. Conviene que el rey se mantenga alegre, pródigo y contento.

Pienne (á Gordes).—Soy de tu opinión, conde: un rey aburrido es como un verano de lluvias.

Pardaillan.—Ó un amor sin querellas.

Vic.—Un jarro lleno de agua.

Marot (bajo).—El rey vuelve con el Cupido de Triboulet.

(Entran el rey y Triboulet. Los cortesanos se retiran respetuosamente.)

ESCENA IV

Los mismos, el REY, TRIBOULET