Triboulet.—Exactamente.
El Rey.—Son insaciables estos cortesanos: he hecho al uno almirante, al otro condestable, á Montchenu mayordomo de palacio. ¿Qué más quieren?
Triboulet.—Todavía, y es muy justo, podríais hacerles algo.
El Rey.—¿Qué?
Triboulet.—Hacedlos ahorcar.
Pienne (Á los tres señores que están aún en el fondo. Riendo.)—Señores, ¿habéis oído lo que dice Triboulet?
Brion.—Sí, por cierto. (Mirando al bufón con ira.)
Montmorency.—Me la pagará.
Montchenu.—¡Miserable!
Triboulet (al Rey).—Pero, señor, á veces tendréis vacío el corazón, sin la compañía de una mujer, cuyos ojos os digan que no, mientras su corazón os dice que sí.