El Rey.—Yo me llamo... (Aparte.) ¿Cómo me llamo yo? (Alto.) Gaucher Mahiet, y soy... un pobre estudiante.
Berarda (contando su dinero).—¡Qué trapalón!
(Entran en la calle M. de Pienne y Pardaillan envueltos en sendas capas y con una linterna sorda en la mano.)
Pienne (al otro).—Aquí es, caballero.
Berarda (baja precipitadamente del terrazo y avisa en voz baja diciendo:)—Gente oí fuera.
Blanca (con espanto).—Acaso mi padre.
Berarda.—Partid, caballero.
El Rey.—¡Que no tuviera entre mis manos al que así me estorba!
Blanca (á la dueña).—Acompáñalo sin demora y que salga por la puerta del malecón.
El Rey.—¡Oh! ¡Dejarte ya...!