Blanca.—Venid conmigo, padre mío.
Triboulet.—Imposible.
Blanca.—¡Ah! Estoy temblando.
Triboulet.—Hasta mañana, pues. Haz lo que te he dicho.
(Blanca se aleja con paso vacilante. Triboulet va al parapeto, hace una seña y acude Saltabadil. Oscurece. El rey y Magdalena siguen retozando.)
ESCENA III
TRIBOULET, SALTABADIL (fuera).—MAGDALENA y EL REY (dentro).
Triboulet (Contando escudos de oro. Á Saltabadil.)—Veinte escudos ¿eh? Aquí tienes los diez del anticipo, según lo estipulado. Sin duda pasará aquí la noche.
Saltabadil (mirando el horizonte).—Muy nublado está.
Triboulet (aparte).—No siempre duerme en palacio.