Hatto.—Con mi padre.

Platón.—¿Y qué has hecho para desembarazarte de ellos?

Hatto.—Harto vivieron ya. Ambos están locos. Más de dos meses hace que el abuelo no habla: preciso es que al fin la vejez lo acabe, pues tiene ya más de cien años... Ellos se han retirado... yo he debido ponerme en su lugar.

Giannilaro.—¿Pero lo cedieron de buen grado?

Hatto.—Casi, casi.

(Entra un capitán.)

Capitán (á Hatto).—Señor...

Hatto.—¿Qué ocurre?

Capitán.—El platero judío Pérez no ha pagado aún su rescate.

Hatto.—Que lo ahorquen.