Otberto.—¡Gracias, Dios mío, gracias! Regina vive.

(Aparece en el fondo la siniestra figura de Guanhumara.)

ESCENA III

OTBERTO, GUANHUMARA

Guanhumara (poniéndole la mano en el hombro).—¿Estás contento?

Otberto (con espanto).—¡Ah! ¡Guanhumara!

Guanhumara.—Ya lo ves: te he cumplido mi promesa.

Otberto.—Yo cumpliré mi juramento.

Guanhumara.—¿Sin piedad?

Otberto.—Sin flaqueza. (Aparte.) Después... me suicidaré.