Guanhumara.—Te esperaré á media noche.
Otberto.—¿Dónde?
Guanhumara.—Frente la torre de la bandera negra.
Otberto.—Es un sitio pavoroso por donde nadie pasa. Dicen que la roca conserva siniestra huella.
Guanhumara.—Un rastro de sangre que desde una ventana desciende por el muro hasta la orilla del torrente.
Otberto (con horror).—¡Sangre!... Ya lo ves: la sangre mancha y quema.
Guanhumara.—La sangre lava también y apaga la sed.
Otberto.—Ea, pues: manda á tu esclavo. ¿Á quién encontraré en el sitio designado?
Guanhumara.—Á un encubierto, solo.
Otberto.—¿Qué más?