Guanhumara.—No me las dés todavía. Tu hijo menor, tu Jorge vive aún.

Job.—¡Cielos! ¿Qué has dicho?

Guanhumara.—Yo soy quien te lo robó.

Job.—¡Ah!

Guanhumara.—Llevaba puesto este collar.

(Se saca del seno y le tira un collar de oro y perlas que recoge el anciano y besa muchas veces, cayendo luégo de rodillas á los piés de la esclava.)

Job.—¡Piedad! ¡Véanle mis ojos antes de cerrarse á la luz! te lo suplico de rodillas.

Guanhumara.—Le verás.

Job.—¿Le veré?

Guanhumara.—Sí; él es quien ha de venir á darte el golpe mortal.