(El duque temblando lleva la mano al resorte.)
D.ª Sol. (Aparte.)—¡Dios mío!
D. Ruy.—¡No! (Echándose á los piés del rey.) Por piedad, señor, tomad mi cabeza.
D. Carlos.—Tu sobrina.
D. Ruy.—Llévatela y déjame el honor.
D. Carlos (Tomando la mano de Sol.)—Adiós, duque.
D. Ruy.—Adiós. (Sigue al rey con la vista y luégo crispa la diestra sobre su puñal.) ¡Dios... Dios te guarde, señor! (Vuelve al proscenio y queda inmóvil, jadeante, sin ver ni oir. Entre tanto sale con el rey su séquito, hablando entre sí dos á dos.) ¡Oh Rey! Mientras tú abandonas gozoso mi noble casa, sale de mi afligido corazón mi vieja lealtad.
(Alza los ojos y mira en torno de sí viendo que está solo. Corre á una panoplia, descuelga dos espadas, las mide y las deja sobre una mesa. Hecho esto, va á la puerta del retrato y la abre.)
ESCENA VII
RUY GÓMEZ, HERNANI