EL HOMBRE, solo

La cosa está bien arreglada así. Yo necesitaba algún hombre joven y fuerte que me prestase auxilio en caso necesario. Ese Gilberto es lo que me conviene... Me parece que oigo rumor de remos y los acordes de un bandolín en el río... Sí. (Se dirige al parapeto.—Óyense los sonidos de dicho instrumento y una voz lejana que canta.) Es él. (La voz se aproxima.) ¡Ya desembarca... bien... ahora despide al barquero... magnífico! (Volviendo al proscenio.) ¡Hele aquí!

(Entra Fabiano Fabiani embozado en su capa y se dirige hacia la puerta de la casa.)

ESCENA VI

EL HOMBRE, FABIANO FABIANI

El hombre (deteniendo á Fabiani).—Una palabra, si os place.

Fabiani.—Creo que me hablan. ¿Quién será este bergante?

El hombre.—Lo que gustéis que sea.

Fabiani.—Esta linterna alumbra mal; pero veo que llevas un bonete amarillo, al parecer de judío. ¿Eres hebreo?

El hombre.—Sí. Deseo deciros dos palabras.